El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Después de todo esto, horrorizado de sus propias consecuencias, el joven Caddles huyó de su casa y estuvo escondido dos días con sus noches. Regresó únicamente ante el insistente reclamo del hambre para aguantar con una calma estoica una violentísima reprimenda que estaba más en proporción con su tamaño que ninguna otra cosa de las que le habían caído en suerte desde su nacimiento en aquel pueblo feliz.