El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Muy pronto el Alimento entró en una nueva fase de acción sobre el niño. A pesar de las sencillas instrucciones dadas por el vicario, cuyo propósito era redondear la modesta vida natural que se consideraba la más conveniente para un aldeano gigante, del modo más completo y decisivo, el niño empezó a hacer preguntas, a investigar las cosas, a pensar. A medida que fue dejando la infancia para entrar en la adolescencia se hizo cada vez más evidente que su mente elaboraba procesos que le eran propios… fuera del control del vicario. Éste hizo cuanto pudo por ignorar este desconsolador fenómeno, pero, así y todo, no podía evitar la sensación de su presencia.
