El alimento de los dioses

El alimento de los dioses

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Nadie entre aquella mirada aplaudía como el hombre salido de presidio. Las lágrimas le resbalaban por la cara, y sólo dejó de aplaudir porque se atragantaba. Tenéis que haber estado en la cárcel tanto tiempo como él estuvo para que podáis comprender, incluso empezar a comprender, lo que significa para un hombre dar rienda suelta a sus pulmones en medio de una multitud. (Sin embargo, a pesar de todo, ni siquiera pretendió hacerse creer a sí mismo que sabía el motivo de toda aquella emoción). ¡Hurra…! ¡Oh, Dios mío…! ¡Hurra!

Después se hizo un breve silencio. Caterham había adoptado un aire de paciencia, y unos individuos estaban diciendo y haciendo un sinfín de cosas serias e insignificantes. Era como si se oyeran voces en medio del ruido de las hojas en la primavera.

—Wawawawa…

¿Qué importancia tenía? Los del público se hablaban unos a otros.

—Wawawawa wa…

¿No acabaría nunca de gesticular aquel tonto del pelo entrecano? ¿Interrumpiendo? ¡Claro que estaban interrumpiendo!

—Wa, wa, wa, wa…

¿Pero es que vamos a oír a Caterham mejor?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker