El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Mientras tanto, al menos los presentes podían contemplar a Caterham y podían estudiar las facciones del gran hombre, vistas a una perspectiva bastante lejana. Era muy fácil caricaturizar a aquel individuo, y el mundo entero podía estudiarlo con toda facilidad en los tubos de lámpara, en los cromos infantiles, en las medallas y las banderas Antialimento Estrella, en el orillo de las sedas y algodones marca Caterham, y en los forros de los acreditados sombreros marca Caterham. Caterham aparece en todas las caricaturas de la época. Se le ve vestido de marino al lado de un cañón anticuado y con un botafuego en la mano, con el epígrafe «Nuevas leyes contra el Alimento Estrella», mientras en el mar chapotea aquel monstruo enorme, feísimo y amenazador, llamado Alimento Estrella. También se le representa cap-a-pie, armado con la cruz de San Jorge en el escudo y el yelmo, mientras un cobarde y titánico Caliban, sentado en medio de inmundicias en la entrada de una horrenda cueva, rehúsa recoger su guantelete de los «Nuevos Decretos sobre el Alimento Estrella». A veces se lo ve descender, como Perseo, para rescatar una encadenada y hermosa Andrómeda (que lleva inscrita claramente en su cinturón la palabra «Civilización») de los despojos chapoteantes de un monstruo marino que lleva en sus varios cuellos y garras las inscripciones «Antirreligión», «Egoísmo desenfrenado», «Mecanicismo», «Monstruosidad» y cosas parecidas. Pero era como «Pulgarcito, el matador de gigantes», que la imaginación popular consideraba a Caterham más correctamente representado, y era en la vena de un «Pulgarcito, el matador de gigantes», que el hombre salido de presidio amplificaba aquella miniatura distante.