El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Ellos hicieron lo que Cossar decÃa, como hijos obedientes.
Pero, a pesar de todo, refunfuñaron un poco.
—Está muy bien —dijo el mediano al mayor—, pero no quiero estar siempre jugando y haciendo planes. Quiero hacer algo real, ¿sabes? No hemos venido a este mundo fuertes como somos sólo para jugar en esta porquerÃa de terreno tan pequeño, y pasear, y no acercarnos a los pueblos… No hacer nada está mal. ¿No podrÃamos encontrar algo que la gente pequeña deseara que se realizase para hacérselo nosotros, para divertirnos…?