El alimento de los dioses
El alimento de los dioses «Muchos viven en casas inhabitables. Construyámosles una casa cerca de Londres, una casa que pueda contener montones y más montones de esa gente, y sea cómoda y bonita, y hagámosles una hermosa carretera que los conduzca hacia donde tienen que ir a hacer sus negocios… un bonito y recto camino, y procurar que sea lo más bonito posible. Se lo dejaremos todo tan limpio y precioso, que ninguno de ellos podrá ya vivir de este modo asqueroso como viven ahora. Que haya agua suficiente para que todos puedan lavarse, eso es lo que haremos, porque, ¿sabes?, son tan sucios ahora que de cada diez casas, nueve no tienen baño. ¡Pequeños zorrinos hediondos! Y sabes que los que tienen baño escupen insultos a los que no lo tienen, en lugar de ayudarles a tenerlo…, y los llaman el Gran Populacho… Ya lo sabes. Nosotros modificaremos todo eso. Y haremos que la electricidad alumbre, cocine y limpie para ellos, para todos. ¡Qué raro! ¡Hacen que sus mujeres, mujeres que van a ser madres, se arrastren por los suelos para fregarlos…!
«PodrÃamos hermosearlo todo. PodrÃamos construir un gran edificio para generar la electricidad y todo quedarÃa sencillamente precioso. ¿No es cierto…? Y entonces, tal vez nos dejarÃan hacer otras cosas.
—Sà —dijo el hermano mayor—, podrÃamos hacerlo todo y muy bonito, además.
—Entonces, hagámoslo —repuso el mediano.