El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —¡Usando los ojos! Mirando un poco hacia la paz y el orden del pasado que estamos dejando atrás. Este repugnante Alimento es la última forma que ha adoptado el diablo, empeñado como siempre en la ruina de nuestro mundo. ¡Piensa en lo que debió de ser el mundo antes de nuestra época, lo que era todavÃa cuando nuestras madres nos echaron al mundo, y mÃralo ahora! ¡Piensa cómo sonreÃan antes estas laderas bajo la dorada cosecha, cómo los setos, llenos de florecillas olorosas, dividÃan la modesta proporción de este hombre de la de aquel otro, cómo las rojizas granjas y cortijos punteaban el paisaje y cómo la voz de las campanas de la iglesia, desde aquel lejano campanario que se ve desde aquÃ, inundaba el valle entero todos los domingos en la plegaria dominical! Y ahora, cada año aún más que el anterior, más y más hierbajos monstruosos, sabandijas monstruosas y esos gigantes que crecen y crecen por encima de nosotros, extendiéndose por encima de nosotros, chocando contra todo lo sutil y sagrado de nuestro mundo…
¡Mira!
Señaló hacia un punto determinado, y los ojos de su amigo siguieron la lÃnea indicada por su dedo.