El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —No —susurró.
Le pareció que iba a echarse a llorar o a desmayarse. Luego, en un momento volvió a cobrar el dominio de sà misma y se encontró hablando y pensando con toda claridad.
—Todo esto me lo han ocultado —dijo—. Es como un sueño… He soñado… He soñado cosas asÃ. Pero al despertar… ¡No! ¡Dime! ¡Dime! ¿Quién eres? ¿Qué es ese Alimento de los Dioses? ExplÃcamelo despacio y con claridad. ¿Por qué me han ocultado que no estaba sola?