El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —¿Que no puedo estar aqu�
—¡No! No puede estar parado aquÃ… –repitió.
—¿Pues adónde voy?
—De regreso al pueblo, al lugar de residencia… Sea como sea, ahora… tiene usted que circular. Está obstruyendo el tránsito.
—¿Qué tránsito?
—El de la calle.
—Pero ¿adónde va toda esa gente? ¿De dónde viene? ¿Qué significa? Todos están a mi alrededor. ¿Qué quieren? ¿Qué están haciendo? Quisiera comprenderlo. Estoy cansado de partir pizarra y de estar solo. ¿Qué hacen ésos mientras yo parto pizarra? Tanto da que lo sepa aquà como en otra parte.
—Lo siento. Pero no estamos aquà para explicar cosas de esta Ãndole. Tengo que repetirle que haga el favor de circular.
—¿Usted no lo sabe?
—Tengo que pedirle que haga el favor de circular… Haga el favor. Le aconsejo encarecidamente que vuelva a su casa. No tenemos todavÃa instrucciones especiales…, pero esto no está de acuerdo con la ley… ¡Márchese de aquÃ! ¡Márchese!
El pavimento a su izquierda se volvió invitadoramente vacÃo y Caddles siguió lentamente el camino indicado. Pero ahora tenÃa la lengua suelta.