El alimento de los dioses

El alimento de los dioses

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Anduvo errabundo hasta Waltham, luego retrocedió dirigiéndose al oeste, y después, otra vez hacia Londres, llegando, por los cementerios, a eso del mediodía, a lo alto de Highgate, desde donde volvió a contemplar la grandiosidad de la capital. Se echó a un lado, sentándose en un jardín, de espaldas a una casa que dominaba Londres en toda su extensión. Estaba sin aliento, la cabeza baja. Los curiosos ya no se apiñaban a su alrededor como antes, cuando llegó a Londres, sino que lo acechaban desde el jardín contiguo y le atisbaban desde cautelosos lugares, a salvo. Ahora ya sabían que la cosa se presentaba más peligrosa de lo que habían creído al principio.

—¿Por qué no pueden dejarme tranquilo? —gruñía el joven Caddles—. Tengo que comer. ¿Por qué no me dejan en paz?

Se sentó, con el semblante hosco, mordisqueándose los nudillos y mirando el panorama de Londres extendido a sus pies. Toda la fatiga, la preocupación, la perplejidad y la rabia impotente acumuladas durante sus andanzas llegaban a su culminación.

No significan nada —murmuraba—. No son nada. Y no me quieren dejar en paz, y tienen que estorbarme en mi camino.

Y una y otra vez, hablando siempre consigo, repetía que no «significaban nada».

—¡Ajj! ¡Qué gentecilla!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker