El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —Esto no es un pollo —dijo Jane, la prima de Bensington—. Vamos me parece que sé distinguir un pollo de lo que no lo es. En primer lugar, es muy grande para ser un polluelo, y, además, cual-quiera puede ver que eso no es ningún pollo, vamos.
—Se parece más a una avutarda que a un pollo.
—Por mi parte —dijo Redwood de mala gana, permitiendo por esta vez que Bensington le arrastrara a la discusión—, debo confesar que, considerando toda la evidencia que tenemos.
—¡Oh…! Si se pone usted asà —protestó Jane, la prima de Bensington—, en lugar de usar sus ojos como persona sensata…
—¡Pero, verdaderamente, señorita Bensington…!
—¡Oh! ¡Adelante! —exclamó la prima Jane—. Todos los hombres son iguales.
—Considerando toda la evidencia, este ejemplar ciertamente cae dentro de los lÃmites de la definición… Sin duda alguna es un ejemplar anormal e hipertrofiado, pero aun asÃ… teniendo en cuenta especialmente que salió del huevo de una gallina normal… SÃ, creo señorita Bensington, que debo aceptar…, que, si hay que dar nombre a esto, se trata, de una especie de pollo.
—¿Quiere decir que es un pollo? —dijo la prima Jane.
—Creo que es un pollo —dijo Redwood.
