El alimento de los dioses
El alimento de los dioses —Extraño. Y más extraño aún que sea extraño para mÃ… para mÃ, que soy, en cierto modo, el origen de todo. Esto es… Se interrumpió en lucha con su evasivo significado, e hizo un gesto hacia el risco que nadie vio.
—Nunca habÃa pensado en esto antes. He estado muy ocupado y los años han ido transcurriendo. Pero aquà veo… Es una nueva generación, Cossar, con nuevas emociones y nuevas necesidades. Todo esto, Cossar…
Cossar vio ahora su indistinto gesto hacia los objetos que habÃa a su alrededor.
—Todo esto es Juventud…
Cossar no respondió y siguió adelante con paso irregular. —No es nuestra juventud, Cossar. Están tomando posesión de una serie de cosas. Empiezan con sus propias emociones, con su propia experiencia; empiezan a su manera… Hemos hecho un mundo nuevo y no es nuestro. Ni siquiera es simpático. Este lugar tan grande…
—Ha sido planeado por mà —dijo Cossar frunciendo el ceño.
—Pero ¿y ahora?
—¡Ah! Se lo he regalado a mis hijos. Redwood sintió el gesto de un brazo que no pudo ver.
—Quiero decir que hemos terminado…
—¡Su mensaje!
—SÃ. Y luego…
—Habremos terminado.