El alimento de los dioses
El alimento de los dioses Meditaron durante un rato.
—HabrÃa vuelto si algo no anduviera bien —afirmó el joven Fulcher.
Y esto pareció tan obvio y concluyente que a continuación el viejo Fulcher dijo:
—¡Bueno!
Y los tres fueron a acostarse, aunque preocupados, hay que admitirlo…
Un pastor que vivÃa al lado de la granja de Huckster, oyó un chillido durante la noche, que creyó producido por unas zorras, y por la mañana vio que uno de sus corderos habÃa sido muerto, arrastrado por el camino de Hickleybrow y parcialmente devorado.
¡Lo que es inexplicable de todo esto es la ausencia de restos que pudieran considerarse indiscutiblemente como pertenecientes a Skinner!