El alimento de los dioses
El alimento de los dioses El ojo de cristal, naturalmente, tiene un aire de convicción extrema, pero si realmente es de Skinner —y hasta la propia señora Skinner no pudo saber con seguridad si aquel ojo era el de su marido— algo ha ocurrido que lo ha transformado de color castaño acuoso a azul plácido y sereno. El omóplato es un documento muy dudoso en cuanto a su autenticidad, y me gustarÃa poder ponerlo al lado de las roÃdas escápulas de algunos de los animales domésticos más corrientes para cotejarlo, antes de admitir su origen humano.
¿Y dónde se hallaban las botas de Skinner, por ejemplo? Por pervertido y extraño que fuera el apetito de una rata, ¿era concebible que los mismos animales que dejaban un cordero a medio devorar hubiesen devorado por completo a Skinner, con pelo, huesos, dientes y botas?