El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo »DifÃcilmente podrÃa contarle todas las chapuzas a las que he tenido que dedicarme mientras fabricaba los diamantes. He vendido periódicos, cuidado de caballos, abierto las puertas de los coches. Estuve muchas semanas poniendo direcciones en sobres. Fui ayudante de un hombre que tenÃa una carreta, y yo hacÃa un lado de la calle mientras él hacÃa el otro. En una ocasión no me salió nada durante toda la semana y mendigué. ¡Qué semana aquélla! Un dÃa el fuego se estaba apagando y yo no habÃa comido nada en todo el dÃa, y un hombrecillo que sacaba a pasear a su pequeña me dio seis peniques… para lucirse. ¡Gracias a Dios por la vanidad! ¡Cómo olÃan los puestos de pescado frito! Pero fui y me lo gasté todo en carbón, y puse el fogón al rojo vivo de nuevo, y luego… bueno, el hambre nos atonta.
»Por fin, hace tres semanas, dejé que el fuego se apagara. Cogà el cilindro y lo desatornillé cuando estaba todavÃa tan caliente que me quemó las manos, saqué la desmenuzada masa semejante a la lava raspando con un cincel y la pulvericé a martillazos sobre una placa de hierro. Encontré tres diamantes grandes y cinco pequeños. Mientras martilleaba en el suelo se abrió la puerta y entró mi vecino, el escritor de cartas pidiendo dinero. Estaba borracho como de costumbre.
»—¡Narquista! —farfulló.
»—Estás borracho —le dije.
»—Sinvergüenza destructor —exclamó.