El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —No digas tonterÃas. Estás tan vivo como el que más. Estás en el laboratorio diciendo disparates. Acabas de hacer pedazos un electrómetro nuevo. No te envidio cuando llegue Boyce.
Apartó de mà la mirada y la fijó en los diagramas de criohidratos.
—Debo de estar sordo —dijo—; han disparado un cañón, porque ahà va la nubecilla de humo y yo no he oÃdo ni un ruido.
Le puse de nuevo la mano en el hombro y esta vez se alarmó menos.
—Parece que tenemos una especie de cuerpos invisibles —comentó—. ¡Por Júpiter! Hay un bote que viene por detrás del promontorio. Esto es casi como la vida anterior, después de todo, aunque en un clima diferente.
Le sacudà el brazo.
—¡Davidson —grité—, despierta!
Fue entonces cuando entró Boyce. Tan pronto como habló, Davidson exclamó:
—El viejo Boyce, ¡muerto también! ¡Qué divertido!