El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Ya podÃan ver dónde se abrÃa la boca del rÃo. Al verla, Evans revivió.
—¡Date prisa, hombre! —exclamó—, o por los cielos que tendré que beber agua del mar.
Se mordió la mano y miró al destello de plata entre las rocas y la verde espesura. Pronto se volvió casi furioso hacia Hooker.
—Dame el remo —le dijo.
Y de ese modo alcanzaron la boca del rÃo. Un poco más arriba Hooker cogió un poco de agua en el hueco de la mano, la probó y la escupió. Algo más arriba aún lo intentó de nuevo.
—Ésta servirá.
Y empezaron a beber con ansia.
—Maldita sea —dijo Evans bruscamente—. Esto es demasiado lento. —Se inclinó peligrosamente por la parte delantera de la canoa y comenzó a sorber el agua directamente con los labios.
Pronto terminaron de beber, y, acercando la canoa a una pequeña cala, estuvieron a punto de desembarcar entre la maraña de plantas que daba a la orilla.
—Tendremos dificultad en abrirnos paso a través de la maleza hasta la playa para encontrar nuestros arbustos y seguir la lÃnea hasta el sitio —observó Evans.
—SerÃa mejor que rodeáramos remando.