El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo En cientos de observatorios había habido una contenida excitación, que casi alcanzó el nivel del grito, cuando los dos remotos cuerpos se habían precipitado el uno contra el otro, y apresurados ires y venires para conseguir espectroscopios y aparatos fotográficos, y este aparato o el otro para registrar esta novedosa y sorprendente vista, la destrucción de un mundo. Porque era un mundo, un planeta hermano de nuestra Tierra, mucho mayor, desde luego, que nuestra Tierra, el que tan de repente se lanzaba como un rayo a una muerte flameante. Neptuno era el que había sido alcanzado de lleno por el extraño planeta venido del espacio exterior, y el calor de la colisión había convertido atropelladamente los dos sólidos globos en una vasta masa incandescente. Ese día, dos horas antes del amanecer, la grande y pálida estrella blanca giró alrededor del mundo, apagándose sólo cuando desaparecía por el oeste y el Sol se elevaba sobre ella. En todas partes los hombres quedaron maravillados, pero de todos los que la vieron ninguno más sorprendido que los marineros, vigilantes habituales de las estrellas, que lejos en alta mar no habían tenido ninguna noticia de su llegada y la veían ahora levantarse como una Luna pigmea y ascender en dirección al cenit y colgarse allá arriba y desaparecer en dirección oeste con el paso de la noche.