El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo CorrÃan en lÃnea recta —era su única oportunidad—, atravesando cualquier terreno que encontraban, un campo de ortigas, un claro, una mata de hierba de la que salió gruñendo una hiena. Luego, de nuevo, bosques, largas extensiones de umbroso lecho de hojas y musgo bajo los verdes troncos. Después, una ladera empinada, cubierta de árboles y grandes vistas de árboles, un espacio abierto, una suculenta zona verde de lodo negro, un amplio espacio abierto de nuevo, a continuación una mata de lacerantes espinos con rastros de las bestias prendidos en ella. Detrás de ellos la persecución se rezagaba y dispersaba con Uya siempre a los talones. Eudena mantenÃa el primer lugar corriendo ligera y con respiración fácil, pues Ugh-lomi llevaba en la mano la Piedra del Fuego.
Se notó en su paso —no al principio, pero sà después de un rato. Sus pasos tras ella se volvieron de repente más remotos. Mirando atrás por encima del hombro cuando cruzaban otro espacio abierto, Eudena vio que Ugh-lomi estaba a muchas yardas detrás de ella y que Uya se encontraba muy cerca de él con el asta levantada en el aire para derribarlo. Wau y los otros no estaban sino saliendo de las sombras de los bosques.