El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Bajaron a saltos la inclinada orilla hasta la corriente, corrieron precipitadamente por el agua, cruzaron a nado la parte profunda con dos o tres brazadas y salieron vadeando de nuevo, chorreando pero refrescados, a escalar la orilla opuesta. Estaba socavada y llena de sauces que crecÃan allà muy densos, asà que habÃa que escalarla. Y mientras Eudena estaba todavÃa entre las plateadas ramas y Ugh-lomi aún en el agua —pues el asta le habÃa retrasado—, Wau subió a la orilla opuesta, su figura contra el cielo, y la piedra de matar, lanzada con habilidad, alcanzó un lado de la rodilla de Eudena, que llegó arriba forcejeando y cayó.
Oyeron a los perseguidores gritarse unos a otros, y Ugh-lomi, escalando hasta ella y moviéndose a ráfagas para frustrar la punterÃa de Wau, sintió que la segunda piedra de matar le rozaba la oreja y oyó su chapoteo al caer en el agua debajo de él.
Entonces fue Ugh-lomi, el mocoso, el que demostró que se habÃa hecho un hombre de verdad. Pues al continuar corriendo notó que Eudena se rezagaba, cojeando, y acto seguido se volvió y, gritando de forma salvaje, con una cara terrible a causa de la repentina furia y la sangre hirviente, la pasó rápidamente corriendo de vuelta a la orilla al tiempo que ondeaba el asta sobre la cabeza. Y Eudena continuó corriendo todavÃa con fuerza, aunque tenÃa necesariamente que cojear a cada paso y el dolor era ya agudo.