El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Aquella noche las mujeres y los niños del campamento apenas si durmieron hasta que oyeron gritar a Eudena. Pero los hombres estaban cansados y se adormilaron sentados. Cuando Eudena gritó sintieron garantizada su seguridad y se apresuraron a conseguir los sitios más cercanos al fuego. La vieja se rió del grito y se rió otra vez porque Si, la pequeña amiga de Eudena, había gimoteado. En cuanto llegó la aurora todos estaban alerta y mirando a los alisos. Pudieron ver que se había llevado a Eudena. No pudieron por menos de sentirse contentos pensando que Uya había sido aplacado. Pero el pensamiento de Ugh-lomi ensombrecía las mentes de los hombres. Podían entender la venganza, pues el mundo era viejo en venganzas, pero no pensaban en el salvamento. De repente, una hiena huyó volando del matorral y cruzó al trote el espacio de las cañas. Tenía el hocico y las pezuñas manchadas de oscuro. Al verla todos los hombres gritaron y cogieron piedras arrojadizas y corrieron tras ella, pues ningún animal es tan lamentablemente cobarde como la hiena durante el día. Todos los hombres odiaban a la hiena porque devoraba a los niños y venía a morderlos cuando estaban durmiendo al borde del campamento. Piel-de-gato, con un tiro directo y certero, golpeó al bruto hábilmente en el costado y toda la tribu dio alaridos de placer.