El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo Se puso en pie, pero torpemente. Se sostenía apoyando una mano en el árbol y únicamente tocaba el suelo ligeramente con el dedo gordo de la pierna herida. En la otra mano empuñaba la nueva maza. Miró el muslo cicatrizado. De repente las cañas empezaron a susurrar y cesó el susurro y volvió de nuevo, y, acercándose cautelosamente por la senda, inclinándose y agarrando su lanza de matar de fresno endurecida al fuego apareció Siss, se paró en seco y su mirada se cruzó con la de Ugh-lomi.
Ugh-lomi se olvidó de que tenía una pierna herida. Se puso firme sobre ambos pies. Sintió algo que fluía. Echó una mirada hacia abajo y vio que una pequeña gota de sangre había brotado por el extremo de la herida cicatrizada. Se frotó allí la mano para que se agarrara bien a la maza y fijó de nuevo la vista en Siss.
—¡Guau! —gritó, saltando hacia adelante, y Siss todavía observando agachado dirigió hacia arriba su lanza de matar muy rápido en un lanzamiento fallido. Desgarró el brazo con que se protegía Ugh-lomi y la maza bajó al contraataque que Siss no iba a entender jamás. Cayó, como cae el buey con la puntilla, a los pies de Ugh-lomi.