El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —No entiendes. ¿Qué tengo yo? ¿Qué tengo que pueda salvarme? Tú puedes luchar. Luchar es una tarea de hombres. Pero las mujeres, las mujeres son diferentes… Lo he pensado muy bien, no he hecho otra cosa que pensar dÃa y noche. ¡Mira el color de mi cara! No puedo continuar. No puedo soportar esta vida… no puedo soportarla.
Se detuvo. Dudó.
—No lo sabes todo —dijo bruscamente, y por un instante sus labios exhibieron una amarga sonrisa—. Me han pedido que te deje.
—¡Dejarme!
Ella no respondió, sólo hizo un movimiento afirmativo con la cabeza.
Denton se levantó bruscamente. Se miraron fijamente y en silencio durante largo rato.
De repente ella se volvió y bajó la cara en dirección a la cama de lona. No sollozó, no emitió sonido alguno. Se quedó quieta con la cara baja. Después de un enorme y angustioso vacÃo los hombros se le contrajeron y empezó a llorar en silencio.
—¡Elizabeth! —susurró—. ¡Elizabeth!
Se sentó con mucha suavidad junto a ella, se inclinó y la rodeó con el brazo en una dudosa caricia, buscando vanamente alguna clave para esa situación intolerable.
—Elizabeth —le susurró al oÃdo.