El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo —¡Dios mÃo! —gritó Bindon—. ¡La tendré! ¡Aunque tenga que matarme para conseguirla! ¡Y a ese otro tipo…!
Después de una visita al médico y de una penitencia por los excesos de la noche anterior en forma de amargos medicamentos, un Bindon calmado pero absolutamente resuelto salió en busca de Mures. Halló a éste completamente abatido, empobrecido y humilde, en un estado de ánimo de exasperada supervivencia, dispuesto a venderse en alma y cuerpo más para recuperar su perdida posición en el mundo que por ningún interés en una hija desobediente. En la razonable discusión que siguió se acordó que habÃa que dejar a los descarriados jóvenes que se hundieran en la desgracia o posiblemente incluso ayudarlos en esa disciplina que siempre se supera a sà misma mediante la influencia financiera de Bindon.
—¿Y luego? —preguntó Mures.
—Irán a la CompañÃa del Trabajo —dijo Bindon—. Vestirán la lona azul.
—¿Y luego?
—Se divorciará —respondió, y, plenamente decidido sobre el proyecto, se sentó un momento. En aquel tiempo las austeras limitaciones del divorcio de la época victoriana se habÃan relajado extraordinariamente y una pareja se podÃa separar por cien motivos diferentes.