El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo
El bacilo robado y otros incidentes & Cuentos del espacio y del tiempo »Debe saber que el diamante era muy valioso —un diminuto judÃo, dedicado al comercio de diamantes que viajaba con nosotros, lo habÃa tasado en tres o cuatro mil libras cuando Padisha se lo enseñó—, asà es que la idea de apostar con los avestruces prendió. Ahora bien, por casualidad yo habÃa mantenido algunas conversaciones sobre temas generales con el encargado de los avestruces, y de forma totalmente casual éste habÃa dicho que uno de los avestruces estaba enfermo, se imaginaba que de indigestión. TenÃa una pluma de la cola casi totalmente blanca, señal por la que lo reconocÃ; de forma que, cuando al dÃa siguiente, la subasta empezó con él, yo superé con noventa libras las ochenta y cinco que ofrecÃa Padisha. Me imagino que estaba demasiado seguro e impaciente con mi apuesta y alguno de los otros descubrió que yo estaba en el ajo. Entonces Padisha fue por esa ave como un lunático irresponsable. Finalmente el judÃo comerciante en diamantes lo consiguió por ciento setenta y cinco libras, Padisha ofreció ciento ochenta justo después de caer el martillo, o eso declaró Potter. En todo caso, el comerciante judÃo se lo quedó y allà mismo sacó una escopeta y lo mató. Potter organizó un escándalo porque, según decÃa, eso perjudicarÃa la venta de los otros tres. Padisha, por supuesto, se comportó como un idiota, pero todos estábamos muy excitados. No te cuento lo contento que estaba cuando terminó la disección sin encontrarse el diamante, más contento que unas pascuas. Yo mismo habÃa llegado a ofrecer hasta ciento cuarenta por aquel avestruz.