El Dios Jimmy Goggles
El Dios Jimmy Goggles »Después algo cayó a mi lado, algo pesado, que se quedó clavado con una especie de estremecimiento sobre una de las tablas de la cubierta. Lo miré y reconocí el largo cuchillo que había visto manejar al joven Sanders. Lo ha dejado caer, pensé, y todavía estaba reprochándole esta estupidez —pues podía haberme herido seriamente— cuando empecé a subir y a impulsarme hacia la luz del sol. Y justo cuando había alcanzado la copa de las vergas del Pionero del Océano —¡plaf!— tropiezo con algo que desciende y una bota que da golpes delante de mi casco. Luego observé que había algo más, algo que se debatía horriblemente. Fuera lo que fuera, era algo pesado que había por encima de mi cabeza, y no paraba de moverse y de dar vueltas. Yo habría creído que se trataba de un pulpo, o algo parecido, de no ser por la bota. Los pulpos no llevan botas. Desde luego, todo sucedió en un segundo. Noté que volvía a descender y agité los brazos para mantenerme firme, y la cosa aquella siguió rodando y se hundió mientras yo subía…
Hizo una pausa.