El Dios Jimmy Goggles
El Dios Jimmy Goggles »¡Demonios!, pensé, ¡la situación es apurada! ¿Negros? Al principio no veÃa más salida que la asfixia abajo y las lanzas arriba. No tenÃa una idea precisa de la cantidad de aire que me quedaba, pero no me sentÃa capaz de permanecer mucho más tiempo sumergido. TenÃa calor, y un tremendo dolor de cabeza, por no mencionar el hecho de que me morÃa de miedo. Jamás habÃamos contado con aquellos inmundos indÃgenas, los inmundos papúes. No habrÃa sido muy acertado ascender por ese lugar, pero tenÃa que hacer algo. Sin apenas reflexionar trepé por la borda, me dejé caer entre las algas y me puse a andar por la oscuridad tan rápido como me era posible. En una ocasión me detuve y me arrodillé para mirar hacia arriba echando la cabeza para atrás dentro del casco. En la superficie reinaba el más extraordinario resplandor verde azulado que habÃa contemplado, y las dos canoas y el bote flotaban, pequeñas y distantes, componiendo una especie de H retorcida. Me puso enfermo contemplar aquello y pensar lo que el balanceo y el cabeceo de las tres embarcaciones significaba.