El Hombre invisible
El Hombre invisible El otro policÃa intentó recuperar el equilibrio. Se puso de pie. De repente, se pudieron oÃr los débiles pasos de unos pies descalzos en los escalones de la cocina.
—¡Ahà está! —gritó la policÃa, quien no pudo contener dar un golpe con el atizador, pero rompió un brazo de una lámpara de gas.
Hizo ademán de perseguir al hombre invisible, bajando las escaleras, pero lo pensó mejor y volvió al comedor.
—¡Doctor Kemp! —empezó y se paró de repente—. El doctor Kemp es un héroe —dijo, mientras que su compañero lo miraba por encima del hombro. La ventana del comedor estaba abierta de par en par, y no se veÃa ni a la muchacha ni a Kemp.
La opinión del otro policÃa sobre Kemp era concisa y bastante imaginativa.