El Hombre invisible
El Hombre invisible Deberían imaginarse al señor Thomas Marvel como una persona de cara ancha y fofa, con una enorme nariz redonda, una boca grande, siempre oliendo a vino y aguardiente y una barba excéntrica y erizada. Estaba encorvado y sus piernas cortas acentuaban aún más esa inclinación de su figura. Solía llevar un sombrero de seda adornado con pieles y, con frecuencia, en lugar de botones, llevaba cordeles y cordones de zapatos, delatando así su estado de soltero.
