La isla del doctor Moreau
La isla del doctor Moreau El animal no hizo amago de retroceder, sino que echó hacia atrás las orejas, se le erizó el pelo y encogió el cuerpo, dispuesto a saltar. Le apunté al entrecejo y disparé. En ese momento, la bestia se abalanzó sobre mí de un salto y me derribó como si fuera un bolo. Intentó agarrarme con la mano herida y me golpeó en la cara. Quedé atrapado bajo su cuerpo, mas, por fortuna, el disparo había sido certero y la bestia murió en el momento de saltar. Me lo quité de encima y me puse en pie, temblando, mirando asustado su cuerpo convulso. Por fin había pasado el peligro. Pero sabía que eso no era sino el comienzo de una larga serie de incidentes.