La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau –Déjelo –dije–. Me da igual. A fin de cuentas es mejor que cada cual guarde su secreto. Aunque yo estuviese a la altura de su confianza, la única ganancia será un poco de alivio. ¿Y en caso contrario...?
Masculló algo con indecisión. Sentà que se encontraba en desventaja, que lo habÃa sorprendido en un momento de indiscreción y, a decir verdad, tampoco me intrigaba saber qué habÃa alejado de Londres a un joven estudiante de medicina. PodÃa imaginarlo.
Me encogà de hombros y me alejé. Una silueta oscura y silenciosa se inclinaba sobre el coronamiento de popa, contemplando las estrellas. Era el extraño ayudante de Montgomery. Lanzó una mirada rápida por encima del hombro al advertir mi movimiento y luego volvió a observar el cielo.
Tal vez pueda parecer insignificante, pero para mà fue como un golpe inesperado. La luz más cercana a nosotros era el farol del timón. El rostro de la criatura surgió por un instante de la penumbra de popa, quedando iluminado por el farol, y vi en los ojos que me miraban un pálido brillo verdoso.