La Isla del Dr. Moreau
La Isla del Dr. Moreau –¿Dónde puedo encontrar comida? –pregunté.
–¡Comida! –repitió–. Comida de hombre. –Y sus ojos volvieron a la liana–. En las cabañas.
–Pero ¿dónde están las cabañas?
–¡Ah!
–Soy nuevo aquÃ, ya sabes.
Entonces se dio la vuelta y empezó a andar a paso ligero. Sus movimientos eran extrañamente rápidos.
–¡Ven! –dijo.
Lo seguà para ver cómo terminaba la aventura. Supuse que las cabañas serÃan una especie de tosco refugio donde vivirÃa con algunos de los Monstruos. Puede que incluso fueran pacÃficos, y hubiese en sus mentes algún resorte que pudiera activar. Aún no sabÃa hasta qué punto habÃan olvidado la herencia humana que yo les atribuÃa.
–¿Cuánto tiempo lleva en esta isla? –pregunté.
–¿Cuánto tiempo? –preguntó.
Y, tras repetir la pregunta, me mostró tres dedos. El pobre era poco menos que idiota.