La máquina del tiempo
La máquina del tiempo Intenté entonces protegerme a mà mismo del horror que me invadÃa, considerando aquello como un castigo riguroso del egoÃsmo humano. El hombre se habÃa contentado con vivir fácil y placenteramente a expensas del trabajo de sus hermanos, habÃa tomado la Necesidad como consigna y disculpa, y en la plenitud del tiempo la Necesidad se habÃa vuelto contra él. Intenté incluso una especie de desprecio a lo Carlyle [20] de esta mÃsera aristocracia en decadencia. Pero esta actitud mental resultaba imposible. Por grande que hubiera sido su degeneración intelectual, los Eloi habÃan conservado en demasÃa la forma humana para no tener derecho a mi simpatÃa y hacerme compartir a la fuerza su degradación y su miedo.