La máquina del tiempo
La máquina del tiempo TenÃa yo en aquel momento ideas muy vagas sobre el camino que seguir. La primera de ellas era asegurarme algún sitio para refugio, y fabricarme yo mismo las armas de metal o de piedra que pudiera idear. Esta necesidad era inmediata. En segundo lugar, esperaba proporcionarme algún medio de hacer fuego, teniendo asà el arma de una antorcha en la mano, porque yo sabÃa que nada serÃa más eficaz que eso contra aquellos Morlocks. Luego, tenÃa que idear algún artefacto para romper las puertas de bronce que habÃa bajo la Esfinge Blanca. Se me ocurrió hacer una especie de ariete. Estaba persuadido de que si podÃa abrir aquellas puertas y tener delante una llama descubrirÃa la Máquina del Tiempo y me escaparÃa. No podÃa imaginar que los Morlocks fuesen lo suficientemente fuertes para transportarla lejos. Estaba resuelto a llevar a Weena conmigo a nuestra propia época. Y dando vueltas a estos planes en mi cabeza proseguà mi camino hacia el edificio que mi fantasÃa habÃa escogido para morada nuestra.