La máquina del tiempo
La máquina del tiempo Me vino a la mente un repentino pensamiento cuando me agachaba hacia la entrada. Por una vez al menos capté las operaciones mentales de los Morlocks. Conteniendo un enorme deseo de reÃr, pasé bajo el marco de bronce y avancé hacia la Máquina del Tiempo. Me sorprendió observar que habÃa sido cuidadosamente engrasada y limpiada. Después he sospechado que los Morlocks la habÃan desmontado en parte, intentando a su insegura manera averiguar para qué servÃa.
Ahora, mientras la examinaba, encontrando un placer en el simple contacto con el aparato, sucedió lo que yo esperaba. Los paneles de bronce resbalaron de repente y cerraron el marco con un ruido metálico. Me hallé en la obscuridad, cogido en la trampa. Eso pensaban los Morlocks. Me reà entre dientes gozosamente.
OÃa ya su risueño murmullo mientras avanzaban hacia mÃ. Con toda tranquilidad intenté encender una cerilla. No tenÃa más que tirar de las palancas y partirÃa como un fantasma. Pero habÃa olvidado una cosa insignificante. Las cerillas eran de esa clase abominable que sólo se encienden rascándolas sobre la caja.