La máquina del tiempo
La máquina del tiempo No puedo describir la sensación de abominable desolación que pesaba sobre el Mundo. El cielo rojo al oriente, el norte entenebrecido, el salobre Mar Muerto, la playa cubierta de guijarros donde se arrastraban aquellos inmundos, lentos y excitados monstruos; el verde uniforme de aspecto venenoso de las plantas de liquen, aquel aire enrarecido que desgarraba los pulmones: todo contribuÃa a crear aquel aspecto aterrador. Hice que la máquina me llevase cien años hacia delante; y habÃa allà el mismo Sol rojo —un poco más grande, un poco más empañado—, el mismo mar moribundo, el mismo aire helado y el mismo amontonamiento de los bastos crustáceos entre la verde hierba y las rojas rocas. Y en el cielo occidental vi una pálida lÃnea curva como una enorme Luna nueva.
