La máquina del tiempo
La máquina del tiempo Observé una cosa insignificante que me pareció rara. Creo haberles dicho a ustedes que, cuando partÃ, antes de que mi velocidad llegase a ser muy grande, la señora Watchets, mi ama de llaves, habÃa cruzado la habitación, moviéndose, eso me pareció a mÃ, como un cohete. A mi regreso pasé de nuevo en el minuto en que ella cruzaba el laboratorio. Pero ahora cada movimiento suyo pareció ser exactamente la inversa de los que habÃa ella hecho antes. La puerta del extremo inferior se abrió, y ella se deslizó tranquilamente en el laboratorio, de espaldas, y desapareció detrás de la puerta por donde habÃa entrado antes. Exactamente en el minuto precedente me pareció ver un momento a Hilleter; pero él pasó como un relámpago. Entonces detuve la máquina, y vi otra vez a mi alrededor el viejo laboratorio familiar, mis instrumentos mis aparatos exactamente tales como los dejé. Bajé de la máquina todo trémulo, y me senté en mi banco. Durante varios minutos estuve temblando violentamente. Luego me calmé. A mi alrededor estaba de nuevo mi antiguo taller exactamente como se hallaba antes. Debà haberme dormido allÃ, y todo esto habÃa sido un sueño.