La máquina del tiempo
La máquina del tiempo ¡Y, sin embargo, no era asà exactamente! La máquina habÃa partido del rincón sudeste del laboratorio. Estaba arrimada de nuevo al noroeste, contra la pared donde la han visto ustedes. Esto les indicará la distancia exacta que habÃa desde la praderita hasta el pedestal de la Esfinge Blanca, a cuyo interior habÃan trasladado mi máquina los Morlocks.
Durante un rato mi cerebro quedó paralizado. Luego me levanté y vine aquà por el pasadizo, cojeando, pues me sigue doliendo el talón, y sintiéndome desagradablemente desaseado. Vi la Pall Mall Gazette sobre la mesa junto a la puerta. Descubrà que la fecha era, en efecto, la de hoy, y mirando el reloj vi que marcaba casi las ocho. Oà las voces de ustedes y el ruido de los platos. Vacilé. ¡Me sentÃa tan extenuado y débil! Entonces olà una buena y sana comida, abrà la puerta y aparecà ante ustedes. Ya conocen el resto. Me lavé, comÃ, y ahora les he contado la aventura.