La máquina del tiempo
La máquina del tiempo Durante un instante me quedé tambaleante, aunque la importancia de su gesto era suficientemente clara. Una pregunta se me ocurrió bruscamente: ¿estaban locos aquellos seres? Les serÃa difÃcil a ustedes comprender cómo se me ocurrió aquello. Ya saben que he previsto siempre que las gentes del año 802.000 y tantos nos adelantarán increÃblemente en conocimientos, arte, en todo. Y, en seguida, uno de ellos me hacÃa de repente una pregunta que probaba que su nivel intelectual era el de un niño de cinco años, que me preguntaba en realidad ¡si habÃa yo llegado del Sol con la tronada! Lo cual alteró la opinión que me habÃa formado de ellos por sus vestiduras, sus miembros frágiles y ligeros y sus delicadas facciones. Una oleada de desengaño cayó sobre mi mente. Durante un momento sentà que habÃa construido la Máquina del Tiempo en vano.