La máquina del tiempo
La máquina del tiempo —«Paciencia —me dije—; si quieres recuperar tu máquina debes dejar sola a la esfinge. Si piensan quitártela, de poco sirve destrozar sus paneles de bronce, y si no piensan hacerlo, te la devolverán tan pronto como se la pidas. Velar entre todas esas cosas desconocidas ante un rompecabezas como éste es desesperante. Representa una lÃnea de conducta que lleva a la demencia. Enfréntate con este mundo. Aprende sus usos, obsérvale, abstente de hacer conjeturas demasiado precipitadas en cuanto a sus intenciones; al final encontrarás la pista de todo esto.»
Entonces, me di cuenta de repente de lo cómico de la situación: el recuerdo de los años que habÃa gastado en estudios y trabajos para adentrarme en el tiempo futuro y, ahora, una ardiente ansiedad por salir de él. Me habÃa creado la más complicada y desesperante trampa que haya podido inventar nunca un hombre. Aunque era a mi propia costa, no pude remediarlo. Me reà a carcajadas.