Tono-Bungay
Tono-Bungay ¡150 000 £! —¡piensen en ello!— por el buen nombre basado en una retahÃla de mentiras y un negocio de botellas de agua rebajada. ¿Se dan cuenta ustedes de la locura del mundo que sanciona una cosa asÃ? Quizá ustedes no. A veces incluso yo mismo me sentà cegado. De no ser por Ewart, no creo que hubiera tenido ningún vislumbre de lo maravilloso de este desarrollo de mi fortuna; me hubiera acostumbrado a él, hubiese caÃdo en todas sus ilusiones tan completamente como mi tÃo. Él se sentÃa inmensamente orgulloso de su flotabilidad.
—Nunca me habÃan concedido tanta importancia —decÃa— desde hace una docena de años.
Pero Ewart, con sus gesticulantes manos peludas y sus huesudas muñecas, es el coro individual que resuena como un fondo a todo lo que pasa de nuevo por mi memoria, y mantiene mi absurdo fundamental iluminado para mà durante todo este tiempo sorprendente.
—Es algo que encaja completamente con todo el resto de las cosas —observaba—; solo que más aún. No tienes por qué pensar que eres algo fuera de lo normal.