Tono-Bungay

Tono-Bungay

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Recuerdo muy claramente una disquisición. Fue justo después de que Ewart viajara a París en una misteriosa expedición para «bosquejar» algún trabajo para un escultor americano de éxito. Este joven había recibido un encargo para una figura alegórica de la verdad (vestida, por supuesto) para el Capitolio de su Estado, y necesitaba ayuda. Ewart había vuelto con el pelo cortado en brosse y con unas ropas al más puro estilo francés. Llevaba, recuerdo, un traje de ciclista color púrpura amarronado, holgado más allá de toda imaginación —lo único notable acerca de él es que evidentemente no había sido hecho para su persona—, una voluminosa corbata negra de lazo, un decadente sombrero blando de fieltro, y varias imprecaciones francesas de siniestra descripción.

—Unas ropas estúpidas, ¿verdad? —dijo al darse cuenta de mi sorprendida mirada—. No sé por qué las compré. Parecían muy adecuadas allí.

Había venido a nuestro piso de Raggett Street para discutir mi benévola propuesta de que nos hiciera un cartel, y derramó un notable discurso sobre las cabezas (espero que fuera sobre las cabezas) de nuestros embotelladores.



👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker