Tono-Bungay
Tono-Bungay Es curioso cuántos de esos modernos financieros de la oportunidad y el bluff han terminado sus carreras construyendo. No fue solamente mi tÃo. Más pronto o más tarde todos ellos parecen someter su suerte a la prueba de la realización, intentan conseguir que su fluida opulencia se coagule en ladrillos y mortero, hacen surgir el disparate de todo su tinglado con las hojas semanales de salarios. Entonces todo el andamiaje de confianza e imaginación se tambalea… y se derrumba…
Cuando pienso en esa expoliada colina, ese colosal revoltijo de ladrillos y mortero, y caminos y senderos por terminar, y andamiajes y tinglados, el aspecto general de inesperado ultraje a la paz de la naturaleza, recuerdo una charla que tuve con el vicario un frÃo dÃa después de que acudiera a presenciar el vuelo de uno de mis planeadores. Me habló de aeronáutica mientras yo permanecÃa en jersey y pantalones cortos junto a mi máquina, recién acabada de aterrizar, y su cadavérico rostro no pudo ocultar la peculiar desolación que lo invadÃa.
—Casi me convence usted en contra de mi voluntad… —dijo, acercándose—. ¡Un maravilloso invento! Pero le tomará mucho tiempo, señor, antes de que pueda emular usted el mecanismo perfecto: el ala de un pájaro.
Contempló mis cobertizos.