Tono-Bungay
Tono-Bungay —Todo lo que quiero decir —murmuré, con el quejumbroso tono de un niño incomprendido— es que no puedo tomar esto como algo definitivo. Quiero verte y hablarte cuando me encuentre mejor…, y escribirte. No puedo hacer nada de eso ahora. No puedo razonar.
Me vi abrumado por la autocompasión y empecé a lloriquear.
—No puedo descansar. ¿Entiendes? No puedo hacer nada.
Se sentó de nuevo a mi lado y dijo suavemente:
—Prometo que hablaré de nuevo contigo de todo esto. Cuando estés bien. Te prometo que nos encontraremos en algún lugar donde podamos hablar. No puedes hablar ahora. Te pedà que no hablaras. Todo lo que querÃas saber ya lo sabes… ¿Te basta?
—Me gustarÃa saber…
Volvió la mirada para ver si la puerta estaba cerrada, se levantó y se dirigió hasta ella para comprobarlo.
Luego se inclinó a mi lado y empezó a susurrar muy suave y rápidamente, con su rostro muy cerca del mÃo.