Tono-Bungay

Tono-Bungay

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Y con aquello, junté instantáneamente los pies, alcé mi fusil, apunté muy fríamente, apoyé el dedo en el gatillo con todo cuidado y le disparé limpiamente a la espalda.

Vi, y lo vi con un brinco de pura exaltación, el impacto de mi bala entre sus omoplatos.

—¡Le di! —exclamé, bajando mi rifle y contemplando cómo caía y moría sin un gruñido—. Por Dios —musité, con una nota de sorpresa—. Lo he matado. —Y miré a mi alrededor, y luego avancé cautelosamente, entre curioso y sorprendido, para mirar a aquel hombre cuya alma había arrancado tan poco ceremoniosamente de nuestro mundo mortal. Me acerqué a él no como alguien que se acerca a algo que ha hecho, sino como alguien que se acerca a algo que ha encontrado.

Había caído boca abajo; debió de morir al instante. Me incliné y lo alcé por un hombro y lo comprobé. Lo dejé caer de nuevo, volví a ponerme en pie y escruté los árboles a mi alrededor.

—¡Dios mío! —dije.

Era el segundo ser humano muerto —aparte por supuesto los de las prácticas quirúrgicas, las momias y este tipo de cadáveres— que veía en mi vida. Permanecí de pie a su lado, pensando, pensando más allá de todos los límites.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker