Tono-Bungay

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🎯 ¿Cansado de los anuncios?
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Una vez empezó, la cosa siguió adelante más allá de toda posibilidad de detenerla. Durante un día o dos hicimos lo mejor que pudimos, y aún puedo recordar en mis miembros los esfuerzos del bombeo…, el cansancio en mis brazos y el recuerdo de un pequeño pero claro chorrear de agua que entraba a medida que uno iba bombeando, y el arrastrarse hasta la cama, y el ser despertado de nuevo para el siguiente turno, y el cansancio acumulándose sobre el cansancio. Finalmente dejamos de pensar en nada excepto en bombear; se convirtió en una mágica tortura, en una condena a bombear eternamente. Aún recuerdo como un puro alivio cuando finalmente apareció Pollack con la pipa en la boca.

—El capitán dice que esta maldita cosa se está hundiendo irremediablemente —observó, mordisqueando la boquilla—. ¿Eh?

—¡Buena idea! —exclamé—. Uno no puede seguir bombeando siempre.

Y sin ninguna prisa ni alacridad, hosca y cansadamente, subimos a los botes y nos alejamos del Maud Mary hasta que estuvimos a una distancia suficiente, y entonces nos quedamos allá, apoyados sobre nuestros remos, inmóviles sobre un mar que parecía un espejo, contemplándolo mientras se hundía. Permanecimos todos en silencio, incluso el capitán permaneció en silencio hasta que desapareció bajo las aguas. Y entonces habló muy suavemente, con una voz casi inaudible.


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