Tono-Bungay
Tono-Bungay —Oh, hubiera deseado que estuvieras aquÃ. Hubiera deseado que estuvieras aquÃ, George. He tenido montones de cosas en mis manos. Tú ves las cosas tan claras algunas veces.
—¿Qué ocurrió?
—¡Oh! ¡Boom! Cosas horribles…
—SÃ, pero… ¿cómo? Yo estaba en medio del mar, recuérdelo.
—Me costarÃa mucho explicártelo ahora. Está todo liado como una madeja.
Murmuró algo para sà mismo y se enfrascó en sus hoscos pensamientos, y se agitó ligeramente para decir:
—Además… será mejor que tú te mantengas fuera. Se está poniendo difÃcil. Déjales que hablen. Vete a Crest Hill y vuela. Ese es tu asunto.
Por unos momentos su actitud despertó de nuevo extrañas ansiedades en mi cerebro. Confesaré que aquella pesadilla mÃa de la Isla Mordet volvió con toda su fuerza, y mientras lo miraba su mano se tendió de nuevo hacia la medicina.