Tono-Bungay
Tono-Bungay 2
Mi regreso a Lady Grove fue una cosa muy distinta de la que había anticipado cuando salí a mar abierto con mi carga de quap e imaginé que el Filamento Perfecto estaba bien seguro en mi mano. Mientras caminaba a la luz del atardecer por entre los campos, la quietud del verano parecía como la quietud de algo recién muerto. Ya no había operarios por todas partes, ya no había ciclistas por la carretera.
El paro de las obras era manifiesto por doquier. Había habido, supe por mi tía, una emocionante y completamente voluntaria manifestación cuando los trabajos en Crest Hill fueron paralizados y los hombres recibieron su última paga; habían vitoreado a mi tío y abucheado a los contratistas y a lord Boom.
Ahora no puedo recordar la forma en que mi tía y yo nos saludamos. Debió haber sido algo muy tenso, pero fuera cual fuese la impresión que tuve en aquel momento, se ha borrado de mi memoria. Pero recuerdo muy claramente que nos sentamos ante la pequeña mesa redonda cerca de la gran ventana que daba a la terraza y cenamos y hablamos. La recuerdo a ella hablando de mi tío.
Preguntó por él y si parecía encontrarse bien.