Tono-Bungay
Tono-Bungay Había como una especie de honorabilidad de base en el trabajar duro, aunque fuera innecesario, en ese sistema de inversión. Otro punto de honor era levantarse al amanecer o antes incluso, y ponerse torpemente a trabajar. Tengo muy grabado en mi mente que el buen trabajador consideraría «impropio» llevar un pañuelo en el bolsillo. ¡Pobre viejo Frapp, sucio y estrujado subproducto de la magnificencia de Bladesover! No luchaba en absoluto contra el mundo, forcejeaba torpemente con pequeñas deudas que no eran tan pequeñas sino que finalmente lo abrumaron. Siempre que se presentaba algún esfuerzo su esposa caía presa del dolor y de su «condición», y Dios les enviaba constantemente hijos, la mayoría de los cuales morían, y así, llegando y partiendo, constituían un doble ejercicio en las virtudes de la sumisión.
La resignación a la voluntad de Dios era el modelo común de aquella gente frente a cualquier deber y cualquier emergencia. No había libros en la casa, dudo que ninguno de los dos conservara la capacidad de leer consecutivamente durante más de un minuto, y no era sin sorpresa que día tras día, además de pan viejo, uno contemplaba comida y aún más comida por entre la basura que se instalaba permanentemente sobre la mesa del salón.