Tono-Bungay
Tono-Bungay 4
Esto debería ser lo último que dijera de ella, pero de hecho estaba destinado a verla de nuevo. Dos días más tarde había ido a Lady Grove, he olvidado completamente por qué motivo, y mientras caminaba de vuelta a la estación creyendo que ella ya se había marchado, vino hacia mí, y cabalgaba junto con Carnaby, del mismo modo que cuando la viera por primera vez. El encuentro nos cogió a ambos por sorpresa. Al principio sus ojos, muy oscuros en un rostro muy pálido, apenas me vieron. Se sobresaltó y se envaró al darse cuenta de mi presencia, e hizo una ligera inclinación de cabeza. Pero Carnaby, que pensaba en mí como en un hombre hundido y derrotado, me saludó con una casual amistad, y me lanzó una banalidad amable.
Pasaron por mi lado y se perdieron de vista y me dejaron a un lado del camino…